
Felicidades Nanaif.
La belleza de la naturaleza se impone sobre la conciencia de la falsa moral. Ya... no tiene sentido, pero me gusta como suena.
Regalos Originales


Lo que es el cine, algunos empeñados en su mediocridad mientras los auténticamente grandes pasan desapercibidos, todos los cineastas españoles quieren hacer una gran Opera Prima, pero todos ellos se olvidan de lo mas importarte, el espectador, ese ser gris y menospreciado por la industria española tan pagada de si misma que considera inferior a cualquiera que no los vea ni los aclame. ¿Cine de entretenimiento? Puajjj…
Pues señores, el cine ES entretenimiento, y pocos en España como Paul Naschy supieron entender un concepto tan básico.
Paul, el gran hombre lobo, autor de películas de terror de serie B, amado por sus fans y olvidado por la Academia, recuerdo la primera vez que me hablaron de el, mi amigo Antonio, gran apasionado del Cine (sí, con mayúsculas) hablaba maravillas de el, con matices, por supuesto, pero en lo suyo Paul Naschy era de los mejores y eso es lo que cuenta.
Cómo decía, me dejó varias de sus películas, La Bestia y la Espada mágica, y la noche de Walpurgis, entre otras, ah… ese aire de terror, esos clichés tan maravillosos… esa sangre y esas hermosas mujeres en la más firme estela de la Hammer, por mas que muchos no consideren esto como algo bueno precisamente, pero como uno es un enamorado de lo extraño y fue capaz incluso de adquirir y admirar Plan 9 from outer space del mítico Ed Wood. Pues como que le encuentra encanto a todas esas películas, lamentables para algunos y deliciosas para mi.
Ha muerto Paul Naschy, RIP.
PD. Gracias Antonio R por dejarme conocer a tan fantástico personaje.
RPD: Gracias a Susi-a por la afoto



Debido a que mi elfa favorita se encuentra viviendo desde hace unos días en San Francisco (que suerte tienes condená) me he puesto a recordar mis propias vivencias allí, en realidad no hace mucho que os relaté vía swinsuit mi primera y magnifica borrachera allende los mares, pero no todo fueron borracheras, fiestas y sexo desenfrenado (por desgracia), también hubo otras cosas…
El viaje fue una pequeña odisea, con mis 18 añitos recién cumplidos y mucha ilusión me embarqué, mochila al hombro y unos cuantos dólares cosidos en los calzoncillos (mi mare me repitió un millón de veces que tuviera mucho cuidado, que ojito, que no confiara en nadie… tal vez por eso le di un mordisco a la azafata) rumbo a la tierra de las oportunidades, antes había estado en Inglaterra, pero nunca haba viajado tan lejos, ni para tanto tiempo, ¿miedo? La verdad es que no, no soy propenso a pensamientos tales como la duda o el miedo, bueno, la pura realidad es que no soy propenso a pensar en absoluto.
Como os decía tras unas cuantas lagrimas por parte de mi madre (principalmente) me monté en el avión rumbo a la mágica Barajas, o, cómo muchos lo conocemos, el Agujero del Fin del Mundo, donde me cambiaron tres veces la puerta de embarque, el vuelo salió tarde y, además, como medio aeropuerto estaba de obras, las señalizaciones no valian, menos mal que el personal de tierra era tan amable... (já).
En fin, costó pero finalmente logré embarcarme rumbo a NY para vivir la experiencia… mas condenadamente aburrida de toda mi vida, por dios, que peñazo de viaje. Chorrocientas horas de vuelo interminable con la única distracción de una pantalla en la que se veía el dibujo de un avión en medio del océano… y nada más.
Cómo anécdota os contaré que a mi lado viajaba una pareja de turistas americanos que volvían de sus vacaciones en España y chapurreaban un poco el español, los cuales tuvieron la amabilidad de confirmarme que el bocata chorizo que mi mare me había metido en la mochila no era necesario declararlo en la aduana.
Por lo demás ya os digo, un aburrimiento total viendo pasar nubes y más nubes… y ya tá.
Algo más de emoción tuvo mi llegada al JFK de New York, más que nada por que mis amigos de Iberia (sorpresa sorpresa) no encontraban mi maleta, única posesión material con la que contaba fuera parte de mi fiel mochila y los dólares de mis calzones, que por esas fechas seguramente no me los hubieran cogido ni regalándolos. Afortunadamente gracias a mis compañeros de viaje y a una amable sudamericana que trabajaba allí localizaron mi maleta y pude seguir camino diligentemente hasta perderme, pues resulta que entre terminal y terminal tenía que coger un autobús… en el que seguí dando vueltas hasta que logré averiguar en que parada me tenia de bajar, pecata minuta comparado con la interminable cola de gente que había allí esperando. Tras una bronca con un gilipollas por algo que no recuerdo llego por fin al mostrador donde una señora muy simpática me intenta explicar que mi vuelo ya ha salido - ¿perdón??? - Y que si lo deseo puedo pasar la noche en un hotel y salir por la mañana… Bueno, menos mal que uno posee recursos y después de suplicarle un poco a la amable (pero amable de verdad) chica que me atendía, logró colarme en otro vuelo que salía… en dos minutos!!!
Lo siguiente que recuerdo es una carrera loca contra reloj siguiendo a un chaval que trabajaba allí y al que pidieron que me acompañara, hoy en día resultaría imposible pero entonces las torres aún se erguían orgullosas y el mundo era un poco más inocente, tanto que me llevaron con mi mochila al hombro por las zonas restringidas del aeropuerto hasta llegar a la puerta de embarque, para comprobar, como no, que el avión salía con retraso.
Mi agradecimiento eterno hacia ellos, tanto el chico que me guió, como la chica que me buscó el vuelo y la gente que me ayudó a encontrar mi maleta.
Finalmente pude embarcar rumbo San Francisco, un detalle es que puesto que salimos tarde el Comandante nos dio auriculares gratis para la película, con lo cual el vuelo fue igualmente tedioso y aburrido cómo el anterior, pero al menos lo fue en otro idioma.
Y por fin… por fin después de muchas horas y varios usos horarios aterricé en SF, la Ciudad de las Colinas, donde me esperaba un señor para acompañarme al Shuttle y, de allí al hotel.
Llevaba dos días sin dormir, sin ir al baño y casi sin comer, carrera va carrera viene, pero aún así seria imposible no decir que me quedé sin aliento al ver por primera vez la Ciudad, los rascacielos iluminados en aquella magnifica noche y sentir la magia de recorrer aquellas calles mil veces vistas en las películas.
Llegué al hotel, Beresford Manor, un pequeño hotelito atestado de estudiantes, donde por señas le pude explicar a la recepcionista (una tía genial) quien era, y así pude conocer a mi compañero de habitación, un japonés cuyo ingles, si cabe, era tan malo cómo el mío.
Subí a la habitación y, por primera vez me di cuenta donde estaba, esa noche en la oscuridad, con un jet lee del carajo no pude pegar ojo, y casi lloré por mi madre, mi padre, mis hermanas… los echaba de menos!
Pero el día siguiente, primer día de clase, me traería muchas aventuras para olvidar la morriña, tantas cosas nuevas que ver, tanta gente a la que conocer… Y todo sin hablar ni papa de ingles.
En el próximo episodio…
Cómo perderse en San Francisco y llegar tarde a tu primer día de clase.
CON MAS DE MIL ELEFANTES!!!
Pd. Y a ver si escaneo las afotos y las subor, que en mis tiempos no había cámaras digitales.

La última moda de la publicidad en su peor faceta es la de atacar con un “por que yo lo valgo” al alarmante (para ellos) aumento de ventas de las llamadas “marcas blancas”. Estas marcas tipo hacendado o carrefour, que si bien (tal vez ) sus envases no sean tan bonitos, o su sabor diferente (que no forzosamente peor) valen muchas veces menos de la mitad del precio de las “primeras marcas”.
Naturalmente en lugar de entender esta situación debido a una crisis galopante que ha mermado enormemente la capacidad adquisitiva de las familias, que buscan ahora comprar más barato por la simple razón de que no se pueden permitir otra cosa, y por tanto, rebajar sus margenes de beneficios, ofrecer mejores ofertas, o confiar en la calidad de su producto para aguantar el chaparrón, en lugar de eso, digo, optan por el ataque, insinuando incluso (una acusación muy grave) que las marcas blancas no cumplen con los controles de calidad, o incluso que carecen de todo tipo de control y regulación, lo cual no solamente es una flagrante mentira, sino una solemne memez.
Al estilo ni más ni menos que nuestro querido cine español, vamos.
Después de años timandonos con inmuleicasitas, calcio más calcio que otros, vitaminas a+b+c+xxxx, y chorrocientas chorradas más, que solamente servían de excusa para cobrar a precios ridículamente altos la misma mierda de siempre, ahora que ven amenazado su estatus en la cima de la pirámide deciden destruir a los que están por debajo de esta, y, como no, lo hacen mediante mentiras y medias verdades.
A ver, si bien es cierto que los costes de la leche P es mayor que el de la leche H, gastan bastante más en publicidad, para empezar (pero ese es su problema, claro), sus ejecutivos también ganan bastante más, sus instalaciones son requetesuperchulas, e incluso cotizan en bolsa, y además se permiten ir por el mundo comprando otras empresas punteras. La leche H sin embargo, se limita a venderse, su única campaña de marketing es su precio, sensiblemente inferior al de la leche P, y al que le guste que repita.

Fui responsable de compras y calidad durante un tiempo y sé perfectamente donde están en muchos casos las diferencias en precios, y, si bien es cierto que en ocasiones tiene algo que ver con la calidad, en la mayor parte de los casos tiene más que ver con campañas de marketing enfocadas a determinados sectores de la población, dicha estrategia ha funcionado durante décadas, la marca, en nuestro prospero país era un signo de estatus, como el coche o salir a cenar cada sábado, era importante que los vecinos viera que comprábamos al cuate Orlando, el aceite Ojiblanca, que los pelotazos (de Ballantines, por supuesto) nos lo echábamos con Coca, y que nuestro delicado culo era limpiado con el Color del Hogar.
Y aprovechando que el Pisuerga pasaba por Estambul, sacaron al mercados un millar mas uno de sub productos cada vez mas delirantes, el pasillo de la leche que en mis tiempos estaba compuesto por “leche” fue invadido por semis, desnatadas, calcio +, pro omega, omega +, sojas, leches a las que les quitaban el calcio para después ponérselo artificialmente y otras que anunciaban orgullosas que ellas dejaban el calcio original tal cual (y te cobraban mas caro por ello, tocate los güevos), en fin, una autentica pesadilla que te hacia gritar “SOLO QUIERO UN PUTO CARTÓN DE LECHE”, y que hay de los yogures? Que si inmunoloquea, que si elenocuantos..., que si fauna y flora intestinal, que si vete a cagar jombreya... la fiebre, en definitiva llegó prácticamente a todos los productos de nuestros supermercados hasta el punto de necesitar el portatil con wi fi para desentrañar los misterios de la lista de compra (huevos, mantequilla, leche, queso, arroz.... NA..., eso des de antiguos, ahora hay que elegir entre 40 tipos de arroz, 12 de mantequilla, 6 de huevos y 2500 de leche)
Pero quieto parao que me pierdo, lo que quiero decir que esta forma de publicidad tendenciosa me parece un recurso particularmente vil de intentar parar la sangría de clientes.
Sirva como perfecto ejemplo de ello el de una conocidisima marca de cacao que tiene de protagonista a un crío repelente que sentencia que su “cacao el de verdad” que no se lo toquen... supongo que cuando sus papis (si, esos que te están pagando el monopatín tuneado, el ordenador con conexión a Internet, tus zapatillas, y todas esas cosas de las que por alguna inexplicable razón TU te sientes orgulloso) se queden en parados o no lleguen a final de mes por que la hipoteca les ha subido, seguirá diciendo lo mismo, que su cacao que no se lo toquen...
En fin. Admito que la calidad se paga, pero la calidad y la marca (conocida) NO siempre van de la mano.
Marcas blancas Vs primeras marcas


